14 junio 2015

Del Himalaya al Caribe. Entre la certeza y la incertidumbre.

Los últimos quince días estuvimos juntas en Drolmaling, un monasterio para monjas en Dharam- shala, a unos minutos del Monasterio donde vive Su Santidad el Karmapa. Entre las tareas importantes ahí, Lodro, Dapel y Nangpel tuvimos que ejercitar los músculos cargando cajas de metal de un lado para otro, organizando las cosas de la comunidad, almacenadas en un cuarto en el pueblo de Khanyara. En diciembre perdimos nuestra casa en Dharamsala, así que habíamos almacenado todo hasta regresar en estas fechas.  
No habíamos podido tener audiencia con Su Santidad para saber cuáles serían las prioridades de la comunidad, y así poder organizarnos en India antes de salir para la gira mexicana programada para julio y agosto. Tuvimos que fluir con todas las respuestas posibles:  rentar un lugar, comprar, almacenar, actuar, esperar, ambas, ninguna  .…  Aunque teníamos solo unos cuantos días, en cada momento parecían moverse las prioridades, y con ellas el lugar y el contenido de las cajas de metal que ponen las cosas a salvo de la humedad del monzón, a punto de llegar.
Damchö está pendiente de todo ese movimiento al mismo tiempo que facilita un programa de enseñanzas de Su Santidad el Karmapa a un grupo de jóvenes tibetanos. Finalmente, un día antes de que saliéramos dos de nosotras para México, con Su Santidad quedó claro que la prioridad es participar en el proceso de ordenación monástica, y a la vez continuar con las otrasactividades programadas de la comunidad.
 
Damcho y Lodrö están aún en Dharam- sala, Dapel y Nangpel en Cancún, de este modo cubrimos las tareas con el apoyo y el entusiasmo de toda la comunidad grande que nos recibe con el corazón abierto. Y así vamos, uniendo fuerzas en un cuidado mutuo, abriendo brecha para que el Dharma penetre y eche raíces tanto en la certeza como en la incertidumbre.






08 junio 2015

Mientras la tierra tiembla, una instrucción de Milarepa


Tsering-la es una monja adolescente originaria de un pueblo himalaya; ella vive y estudia en Tekchokling, un monasterio para monjas budistas tibetanas en Kathmandú. Tiene el sueño de llegar a ser traductora y a su corta edad habla tibetano y nepalí, y estudia inglés y chino, como varias de las jóvenes que han tenido la fortuna de ingresar a esta comunidad monástica. Conocimos a Tsering-la cuando estuvimos en el monasterio de Tekchokling, el mes pasado, durante los días del terremoto que arrasó decenas de pueblos en Nepal.

Después del sismo el 25 de abril, todos los que estábamos en el monasterio tuvimos que permanecer en el exterior de los edificios la mayor parte del tiempo por las réplicas y la total incertidumbre sobre lo que pudiera ocurrir. Tres días después del primer sismo había un ambiente general de agotamiento, y aunque teníamos confianza en que los edificios principales estaban resistiendo bien los sismos posteriores, el estado de emergencia permanente después de tres días era difícil de manejar con ecuanimidad.
Ese día por la tarde, después de una réplica intensa, estábamos todos reunidos alrededor de Tulstrim Gyatso Rinpoché, el fundador y abad del monasterio, que había sido traído al centro de la explanada por las monjas que lo asisten [Rinpoché tiene 81 años y necesita apoyo para moverse como secuela de problemas de salud].
Momentos después del temblor, las monjas empezaron a danzar, a cantar, a recitar plegarias, a presentar todo lo que sabían, como una ofrenda a su maestro, que había decidido permanecer con ellas, aun cuando había recibido fuertes peticiones de sus discípulos en Taiwán y en Bután, de ser sacado de Kathmandú para llevarlo a alguno de esos dos países. En un momento dado, la monja mayor de la comunidad, pidió a Rinpoché que diera algún consejo ante la situación. Yo no pude oír claramente la traducción de lo que él respondió, así que días después le pregunté a Tsering-la qué había dicho Rinpoché, y ella contestó: “Rinpoché dijo que debemos practicar la ecuanimidad. Cuando haya un sismo, no tener miedo; cuando no haya un sismo, no estar felices o exaltadas. Debemos permanecer igual, mientras haya un sismo y mientras no lo haya”.

Aunque es el consejo que viene de un yogui con una mente refinada hasta lo inimaginable, las monjas, la mayoría de ellas jóvenes, al paso de los días, realmente lograron poner en práctica la instrucción y mantener una actitud cada vez más ecuánime, muy distante de las reacciones de pánico y exaltación que varias de ellas tuvieron al principio. Días después, durante la réplica más intensa después del primer terremoto, vimos con asombro la reacción ecuánime de las monjas ante esa situación realmente amenazante.
Durante esos días fue muy inspirador para nosotras ver la interacción entre el Lama –elocuente en su silencio y magnífico en su presencia simple­– y la receptividad fresca y vibrante de las monjas, dejándose moldear por este yogui y filósofo que mantiene viva la tradición de Milarepa.




24 mayo 2015

Después de Nepal… un albergue cálido


Dejamos finalmente Kathmandú, con una sensación de tristeza por alejarnos de nuestros amigos de Nepal y con la deter- minación de no dejar atrás los vínculos que surgieron en medio de los sismos. Esa misma noche llegamos a la atmósfera cálida que Mary Catherine y Richard, dos amigos norteamericanos en Delhi, nos están ofreciendo con su alegría desbordante, dándonos asilo en su casa.

Con el “entrenamiento” que traemos de los campamentos al aire libre en Kathmandú, nos sentimos completamente cómodas aun cuando hemos invadido las habitaciones con maletas, mochilas y demás equipaje que cargamos desde nuestra última salida de India hace cuatro meses.

Nuestros amigos nos ofrecen todo con sonrisas enormes; abrazos y comida deliciosa preparada para recibirnos. Aunque están agotados por días de trabajo intenso –son maestros en la escuela de la Embajada Norteamericana (AIS) y están en fin de cursos– nos ofrecen también su tiempo para escuchar lo que hemos visto y para compartir lo que ellos han vivido en circunstancias semejantes a través de décadas de vivir en distintos lugares del mundo.

Esa primera noche en Delhi notamos cuanto estrés traíamos, cuando sentimos alivio de poder dormir sin la ropa de calle puesta, sin la bolsa con pasaporte y cosas personales pegada todo el tiempo al cuerpo, y los zapatos y los lentes a la mano para salir rápidamente hacia algún lugar seguro. Habíamos perdido la sensación de seguridad al estar dentro de algún edificio, así que al entrar a este buscamos con la mirada, inconscientemente, los lugares de salida.

A la mañana siguiente llegó a la casa Ollie Finnegan, de cuatro días de nacido, en los brazos de Tom, su papá, y Angie su mamá. Maestros también, amigos de Mary Catherine y Richard, miembros de “La Sangha” (un grupo que invita a Venerable Damchö a dar pláticas cuando pasa por Delhi), Tom y Angie llegaron buscando asilo. Recién salidos del hospital con Ollie, al llegar a su casa encontraron una invasión de ratas que por los efectos del sismo –se sintió también en Delhi–, abrieron camino por el techo y se instalaron dentro de la casa en la ausencia de la familia.
 
Ya teníamos cita con Angie y Tom para compartir con ellos la práctica de Tara; queríamos recibir sus bendiciones para el inicio de la vida de Ollie y el camino de ellos como mamá y papá, felices de estar con nosotras durante esta práctica. La cita inicialmente era en la casa de ellos pero la presencia inesperada de las ratas hizo que nos encontráramos, como en nuestros tiempos de campamento en Kathmandú, compartiendo todos el departamento de Catherine y Richard. Ellos ofrecieron este espacio a Tom y Angy ante esa situación de emergencia, y porque además Olly presentó un cuadro de ictericia y necesita recibir la luz del sol, que como todo lo que es cálido también abunda en esta casa.

Ahora ellos han encontrado otro espacio para estable- verse cómo- damente con Ollie Finnegan –tiene como segundo nombre el apellido de Damcho, una coincidencia que surgió cuando Angie y Tom descubrieron que ambos tienen antepasados irlandeses–y dejaron el espacio libre para la llegada de nuestra otra Finnegan, Damcho, después de la gira de dos meses con Su Santidad en Estados Unidos. Estos días, compartimos todas por un tiempo el mismo espacio físico, procesamos juntas experiencias y revisamos planes y tareas para los siguientes itinerarios de este camino largo y gozoso del Dharma.






19 mayo 2015

Nepal no está solo


            La Estupa de Boudha, que se encuentra en uno de los barrios históricos de Kathmandú, ha sido durante siglos el símbolo y la expresión del corazón de millones de budistas y de personas de otras tradiciones espirituales en esta región del Himalaya.
            En Boudha conviven las actividades de una multitud diversa de peregrinos, negociantes, místicos, aventureros, yoguis, indigentes, turistas y muchos animales callejeros. Hoy, en este lugar sagrado y entrañable para muchas personas en el mundo, la Estupa, en la que los ojos del mirar despierto se mantienen abiertos en las cuatro direcciones, sigue siendo una expresión exacta del corazón de miles de personas bajo el impacto de los terremotos recientes.
            Fragmentos del recubrimiento dorado se caen a pedazos, día a día, en la parte superior de la estupa, y jirones de banderas de plegarias cuelgan moviéndose de un lado al otro, como mechones en la cabeza fracturada de una deidad desolada.
Así se siente el ánimo de mucha gente en Kathmandú, lastimada, afectada intensa- mente y al mismo tiempo despierta, sosteniéndose en el desastre, con los ojos abiertos.
            Organizaciones civiles como Rokpa, Karuna-Shechen, la Fundación de mujeres de Nepal, y muchos otras, trabajan intensamente, llegando hasta donde su fuerza y su imaginación se lo permiten. Llevando arroz, lentejas, sal, aceite, lonas,  asistencia médica y todo lo que pueden a las zonas damnificadas de la capital y los pueblos en las inmediaciones de las montañas.
            Los sismos ocasionaron la muerte de más de ocho mil quinientas personas, decenas de miles de heridos, muchos de los que no han recibido todavía atención médica. Murieron también bajo los escombros muchísimos animales domésticos que estaban atados junto a las casas o en los campos de cultivo y no pudieron escapar de los derrumbes. Estos animales (vacas, cabras, mulas, borregos) eran fuente importante de sustento para las familias en las aldeas y aun en las ciudades. Más de medio millón de casas quedaron destruidas. Gran parte de las cosechas también están destruidas. Docenas de deslaves y derrumbes bloquean el acceso a los pueblos distantes.
            Sabemos que todo este desastre no es solo el resultado de un fenómeno natural, y que la causa y la magnitud de los daños que está sufriendo la gente en este momento, está tanto o más en la ambición, la apatía y la falta de ética que en los movimientos de las placas tectónicas del planeta. El terremoto solo ha intensificado y hecho más visibles los rasgos y las secuelas de la codicia y la indiferencia. Pero también ha sacado a flote las reservas de bondad y el ímpetu para responder al desastre con fuerza, con atrevimiento y con alegría, como tantas personas de Nepal y de muchos lugares del mundo lo están haciendo aquí.
            Un hombre, parado frente a los escombros de lo que había sido su casa dijo a los que estaban ahí reunidos: “mi casa está destruida, pero mi casa aquí (y señaló su  pecho) no está destruida”. Un factor crucial para que esa casa interior permanezca en pie, y para que Nepal mantenga el empuje para levantarse de los escombros, es nuestra presencia activa y solidaria en su proceso de reconstrucción.


Si quieres contribuir con las actividades de ayuda humanitaria de la Fundación de mujeres de Nepal (Women’s Foundation Nepal, WFN), aquí tienes una opción. Puedes tener la certeza que tu aportación beneficiará directamente a los damnificados.


(Da click en cualquier lugar dentro de la imagen. Elige la cantidad que quieres donar y haz click en el cuadro correspondiente. Después da click en “Ad to cart”. Selecciona tu país. Revisa si es la cantidad que quieres donar y haz click donde dice “checkout”. Espera un momento y continúas con el procedimiento normal de Paypal).


17 octubre 2014

La práctica más allá del cojín…Una lección del Lama



Los últimos días finalmente la comunidad empezó a entrar en un ritmo más o menos formal: práctica personal, Tara Verde en comunidad, desayuno, enseñanzas de Lam rim, preparación de meditación, dinámica, comida, limpieza, preparación de cursos para el Instituto, reunión con Venerable Damchö, plegarías nocturnas y práctica personal.


Sin embargo teníamos  el anhelo de reencontrarnos con nuestro Lama, Su Santidad el Karmapa, preguntarle sobre los siguientes pasos a dar y recibir las bendiciones para los planes futuros.

Es un buen momento para hacerlo ahora, pensamos, antes de su partida a Bodhgaya y de la llegada masiva de estudiantes y actividades interminables.


Tenemos que prepararnos para la audiencia, estructurar las preguntas, arreglar las ofrendas, resolver las dudas entre nosotras y preguntar al maestro solo lo que es esencial. Estar en calma, no llegar con una mente agitada, nerviosa o fuera de foco. Preparar todo con tiempo y disfrutar de su cercanía.

El tiempo con Su Santidad es muy breve, hay que saber exactamente qué hacer, muchas veces no hay tiempo para postraciones, pero esta vez debemos hacerlas, dada la importancia de lo que  vamos a solicitar.

Al fin tenemos fecha para la audiencia, martes 14 ¡es perfecto!
Domingo 12, nos reunimos a preparar todo, revisamos ofrendas, Drolma ha decidido ofrecer un rompecabezas en tercera dimensión de un arco maya, 75 piezas pequeñas en madera, tienes que hacerlo ya, dice Venerable divertida, especialmente si tienes que lijar cada piececita.



Lunes 13, con la motivación de dedicar este pacífico día a practicar, nos sentamos con nuestros auriculares a escuchar la enseñanza y meditar. El tema, la impermanencia, todo está cambiando momento a momento… en un ambiente relajado con la mirada hacia el cielo y las lejanas montañas, escuchábamos la voz de Venerable diciendo: incluso las montañas tan estables cambian…De pronto la voz de Dapel resuena en la gompa.



-          ¡Monjas, monjas, llamo Damchö, tenemos diez minutos para salir! ¡vámonos, vámonos! ¡No importa si no están listas, nadie se bañe, no hay tiempo nos vamos. La audiencia es HOY, AHORA, YA! ¡vámonos!
Subimos, bajamos, corremos, katas, ofrendas, monjas, no hay que olvidar  nada.
Así son las enseñanzas del Lama: No des nada por sentado, si hablas de impermanencia…vive en el vasto espacio del cambio, prepárate y actúa en medio de la prisa con calma. 
Venerable Damchö al teléfono “entreguen sus pasaportes, pasen directamente, no hay tiempo seguimos nosotras… Una, dos, tres, cuatro monjas y la que está adentro cinco. Listo adelante.
Su Santidad nos recibe en su biblioteca, rápidas y audaces empezamos hacer postraciones…
-          No necesitan postrarse –dice el Karmapa. Pero nosotras seguimos, ¡había que hacer postraciones! Ese era el plan.
-          Si hacen más postraciones pierden su tiempo de preguntas –recalca él.
-          ¡Corran monjas terminen, ofrezcan katas siéntense y empiecen!

Así llega la calma y venerable Damchö empieza a presentar las peticiones de la comunidad mientras la mirada del Karmapa se pasea por las ofrendas y nosotras. Respondiendo con aguda claridad, nos vuelve a recordar la impermanencia al mostrarnos que los planes cambian y hay que ser flexibles y estar alertas, mostrando el camino a seguir y compartiendo nuestros anhelos y acompañándolos con sus instrucciones.


Salimos con la sensación de que aun cuando todo cambia, cada paso está resguardado y apoyado por quien forma nuestra mente en la práctica del Dharma, dentro y fuera de la gompa, en el cojín y en la vida diaria.
…¡Monjas en diez minutos hay que estar con Su Santidad! …y estuvimos. No como habíamos pensado, pero sí como debíamos, en la certeza de recibir lo necesario.

Volvemos a casa esperando los nuevos giros de la veleta, tratando de hacer la mente suave y alerta.

Esta foto fue tomada unos días después en una reunión de un grupo activista por los derechos de las mujeres, en donde Venerable Damchö tradujo para algunos de los hispanoparlantes en este grupo. La puerta Maya se encuantra en la biblioteca de Su Santidad al lado del monje parado al fondo de esta foto


07 septiembre 2014

Un viejo continente con una nueva visión.






El corazón noble de un joven tibetano responsable de guiar a miles de seres, se abre de nuevo a la inquietud y fuerza de una juventud que lleva sobre sus hombros una larga historia y con ello la experiencia del esfuerzo, el dolor  y la perdida; pero también la experiencia del logro, la fuerza y la determinación.
Dieciséis jóvenes europeos concluyeron el último día del mes de agosto su visita a la India, donde se reunieron con el propósito de compartir y explorar con Su santidad el Karmapa los temas que a la nueva juventud europea le interesan.
La reunión de estos jóvenes fue como la expresión de una pintura contemporánea que dejo atrás el arte exquisito europeo para mostrarnos una mágica y atrevida combinación de colores, emociones y talentos que saltaban en el lienzo, y donde los artistas pusieron uno a uno su autorretrato y firmaron.
Sentados por horas cada mañana en el suelo de un cálido salón, discutían juntos los temas y exploraban a la vez su propia historia personal y cultural.


Abrieron sus corazones y dejaron ver sus heridas, buscaron juntos el hilo conductor para expresarlas a quién compartió con ellos una nueva perspectiva. Más allá de la simple mirada a lo obvio, les regalo una atrevida visión al interior, poniendo en sus manos el reto de tomar el timón y llevar el barco a una nueva dirección.



Fueron más allá de la teoría al no tratar simplemente de encontrar temas de interés mundial para la juventud, sino al profundizar en la experiencia de vivir estos temas. Empezaron por hablar de comunidad y terminaron construyendo ellos mismos una comunidad donde los acuerdos, reglas y convenios se establecieron por el grupo, para el grupo y con el grupo. Hasta llegar a ser capaces de dialogar abiertamente sobre liderazgo, adicción, consumismo, espiritualidad, materialismo espiritual, educación, resolución de conflictos y la construcción de la paz.


Una atrevida Holanda rompió todos los paradigmas, dejando ver detrás de los tatuajes un suave corazón. La seriedad y distancia que a veces caracteriza a la comunidad europea, se derritió ante las sonrisas y alegría de cada uno de ellos. Todos aportaron a esta obra de arte en construcción, color y viveza. Eslovenia, Alemania, Polonia, España, Inglaterra, Irlanda, Italia, Francia, Bélgica y Dinamarca se atrevieron a expresar, a escuchar y a explorar más allá de las palabras.

Venerable Damchö salía cada mañana de casa al centro de entrenamiento Jagori, donde se reunía con los jóvenes europeos, poniendo el lienzo sobre la mesa, con los pinceles de la discusión abierta y respetuosa, la expresión del arte por medio de sus propias experiencias y el atrevimiento de estos artista al tomar el riesgo de plasmar abiertamente su sentir, pintaban con agudeza guiados por  Venerable Damchö las preguntas para plantear al Karmapa, entonces elegían un expositor y salían por la tarde al encuentro.
Después de la sesión con Su Santidad el Karmapa, se reunían de nuevo a expresar y tratar de digerir juntos lo sucedido.
Al término de este encuentro, han construido juntos un espacio en su interior, han encontrado una forma diferente de mirar sus propias heridas, de dirigir su fuerza interior, de valorar las diferencias y encontrar el punto de encuentro en el desacuerdo.

Ahora cada uno ha partido a lugares diferentes con la promesa de encontrarse en dos años en México y volver a trazar en el lienzo de su vida una nueva experiencia.

07 julio 2014

CEREMONIA DE CLAUSURA – RETIRO DE TARA VERDE, KTD 2014

“Rinpoché, estoy encargada de una tarea imposible:
expresar con palabras el agradecimiento,
la devoción y las aspiraciones de 70 personas
cuyos corazones están más que llenos con lo que han recibido esta semana”
-Ven Damchö durante la clausura del retiro

Ha llegado el momento de la ceremonia de clausura de este hermoso retiro de Tara Verde. Una experiencia conmovedora para nuestros corazones que nos estimula a vivir de manera significativa y ecuánime para beneficio de todos los seres sintientes. Cada una de las actividades planeadas cuidadosamente fluyó de manera extraordinaria, como un rompecabezas cuyas piezas encajan perfectamente a medida que se avanza en su ensamblaje y cuya dimensión real sólo puede empezar a apreciarse al terminar el trabajo y valorar el empeño ofrecido.  Leer más…