En los últimos días del mes de julio se llevo a cabo el retiro “Cultivando una compasión incondicional” con Venerable Damchö, en Cancún. Durante 9 días, alrededor de 27 personas estuvieron compartiendo la experiencia de desafiar sus propias percepciones, para desarrollar la capacidad innata que tenemos de amar y apreciar a otros y bajo esta perspectiva encontrar felicidad aún bajo circunstancias difíciles.
Dentro de un marco budista el retiro contempló enseñanza y talleres vivenciales, en este contexto, un trabajo de reflexión, introspección o con un enfoque práctico, con la finalidad de hacer más clara una enseñanza e integrarla a la experiencia personal).
Después de dos meses, algunos de los asistentes a este retiro nos comparten sus experiencias y puntos de vista.
La primera en compartir es Lolis. No práctica el budismo, sin embargo le interesa mejorar personalmente y como a todos ser feliz y alejarse del sufrimiento.
...Mi experiencia en el retiro:
Quiero comentar que el retiro para mí fue muy gratificante. Inicialmente iba con un poco de incertidumbre, sobre lo que iba a encontrar. Empezando por el lugar mismo, que es maravilloso, por la naturaleza que lo rodea. Y la esencia del retiro, fue una experiencia personal muy llenadora. En cuanto a los talleres vivenciales que realizamos, personalmente el más impactante, fue el trabajar con otra persona que no conocía en absoluto, inicialmente, fue un extraño, después al menos supe su nombre, posteriormente, de sus sufrimientos.
Esta practica que consistía en invitarle a compartir durante el día las enseñanzas, y el poder transmitirle luz y deseando tomar sus sufrimientos, fue una experiencia que se volvió una parte importante de este retiro. Pude contactar de una forma profunda aun cuando no conocía bien a la persona, contactar con su sufrimiento y sentir lo importante que es dar sin esperar nada a cambio. Es algo que me dejo una experiencia muy gratificante y saber que es posible hacerlo con cualquier ser humano, olvidándome del egocentrismo que a veces me envuelve.
Salir del retiro me causó mucha tristeza porque llegue a sentir que estaba como en una cajita de cristal, con una tranquilidad muy grande, llena de paz y saber que iba a salir a enfrentarme con la realidad de toda mi vida, no quería hacerlo.
Ahora solo trato de no olvidarme de esa experiencia y poder seguir llevando a cabo las enseñanzas que nos entrego Damchö.
Agradezco profundamente a todos los compañeros del grupo por su calidez.
A pesar de que no practico el Budismo. Le tengo aún más respeto y seguiré buscando enseñanzas para complementarlas con otras que me han ayudado poco a poco a sanar y crecer espiritualmente… Y cada vez me sigo dando cuenta que me hace falta mucho camino por recorrer.
Con cariño
Dolores Ibáñez
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