03 noviembre 2011

Una melodía en tres tiempos

Con el fin del monzón también nuestro retiro terminó… y como una melodía, ahora cada nota, cada silencio y cada ritmo parecen tomar sentido.

Dos meses y medio de práctica intensa y reflexión que empezamos siguiendo la pauta de nuestros maestros.

Su Santidad el Karmapa dio a cada una la instrucción que necesitaba y al unirse con la de las otras, se convertiría en un concierto de esfuerzos. Y la precisión amorosa de los consejos de Venerable Damchö pusieron a nuestro retiro el ritmo y las notas para empezar.

Al compás de un horario estricto, Dapel practicaba refugio con postraciones, Nagpel trabajaba en la purificación con la práctica de Vajrasattva y Drolma realizaba la práctica de compasión para todos los seres con Cherenzig.

Acompañadas de silenciosa calma meditativa (shine), Tara, una práctica de ofrendas a todos los seres, 35 Budas, edición de enseñanzas, transcripción, estudio sobre la filosofía de la interdependencia (revisando nuestro programa de invierno), Shantideva y plegarias comunitarias.

Empezamos con la motivación correcta, hasta llegar al ejercicio del silencio total, lo que nos permitió realizar nuestras prácticas, por un lado, con una mirada que ve al mundo y aspira a servirlo, y por otro, con una mirada introspectiva que trató de encontrar los lugares que necesitan limpieza, nitidez y suavidad o los resquicios que necesitan luz, intensidad o silencio.

Las tres miramos con el hambre de un mendigo la oportunidad de bucear en nuestro interior hasta enfrentar cada una la nota discordante o fuera de tono, nuestras emociones estridentes. Superamos algunas de nuestras barreras mentales alzando la nota cuando creímos no poder hacerlo, y bajando el tono de nuestras percepciones.

Al sentirnos perdidas cada una siguió la batuta de la instrucción que había recibido y los tiempos de la melodía en el horario.

El retiro abrió un espacio para tocar el miedo, la ansiedad, el dolor físico o mental, pero también para reconocer nuestra sabiduría interna y disfrutar momentos de alegría, de paz y de paciencia.