28 marzo 2012

Entre todas las flores, un encuentro con SS el Sakya Trizin


(Entrada escrita por Ven Tenzin Nangpel)

En un suburbio campestre de Nueva Delhi hay una residencia luminosa y bella, rodeada de jardines con flores exquisitas. Un hotel que es literalmente una isla de quietud, donde es muy fácil dejarse aliviar por la atmósfera limpia y espaciosa del lugar. Damcho y yo nos encontrábamos ahí por unos días y una mañana Damcho llegó temprano al comedor, donde estaba yo desayunando y me dijo: ¿sabes a quien me acabo de encontrar en el corredor?

No.

A Su Santidad Sakya Trizin, está aquí. Hablé con él unos momentos.

Damcho estaba muy gozosa y aunque teníamos que salir pronto para viajar a Dharamshala, propuso que antes de irnos fuéramos a visitarlo, a llevarle una ofrenda y a conversar unos momentos con él.

Sakya Trizin es la cabeza de la tradición Sakya, uno de los linajes más importantes del budismo tibetano, junto con los linajes Ñigma, Kagyu y Guelug. Por esos días este hotel campestre permanecía casi vacío la mayor parte del tiempo, y aún así, la presencia de Sakya Trizin era tan discreta que si no es porque Damcho cruza el corredor exactamente en el momento en el que él lo hacía para ir a su habitación, no nos hubiéramos enterado en absoluto que él estaba ahí.

Su presencia hubiera pasado desapercibida porque se encontraba ahí sin séquito, sin guardias, únicamente con su familia y unos monjes asistentes.

Eran las condiciones perfectas, el momento perfecto, así que fuimos adonde estaban sus habitaciones y hablamos con uno de sus asistentes. Su Santidad nos recibió poco después, él estaba sentado vestido con su indumentaria tradicional, su rostro amigable y sonriente. Su presencia grande y tranquila rodeada de la atmósfera luminosa de la habitación, contribuía a crear un ambiente intenso y apacible a la vez. Nos veía a cada una con interés, deteniendo su mirada en nuestra mirada, manteniendo largo rato ese contacto visual, intencionadamente, al tiempo que recitaba en voz baja bendiciones mientras pasaba las cuentas de su mala enorme, lleno de piedras preciosas y otros objetos rituales colgantes.

Después de hacer postraciones y ofrendas nos sentamos y nos preguntó de dónde veníamos. Nosotras nos presentamos y cuando supo que yo era de México él comentó que había estado en México el año pasado. Tenía muy presente su contacto con este país. Damcho-la le habló de nuestra comunidad monástica y él preguntó: cuántas monjas son, Damcho contestó: cuatro. Y los dos rieron intensamente al mismo tiempo. Ella le habló del Retiro de Vajrasattva que se está preparando para el próximo verano. Habíamos traído con nosotras malas de que vamos a ofrecer a los practicantes del retiro presencial de tres meses en Ajijic, y pedimos que por favor los bendijera. El los bendijo y siguió mirándonos con mucha atención. Su Santidad Sakya Trizin y Damcho hablaron un largo rato sobre el asunto de la ordenación completa para las monjas en la tradición tibetana y aunque al principio él expresó una opinión favorable en términos diplomáticos, a lo largo de la conversación se mostró muy receptivo y muy interesado en los puntos que estuvo presentando Damcho, sobre las implicaciones no sólo para las monjas sino para la comunidad budista tibetana en general.

Gracias a la reunión de todas las condiciones afortunadas, ahora llevamos en nuestro equipaje, entre todos los demás preparativos para el retiro de purificación, también las bendiciones y la amistad gozosa de este Lama, que junto con Guialguang Karmapa, El Dalai Lama y otros grandes seres, mantienen vivas en su mente y en sus acciones, las enseñanzas de Buddha Shakyamuni.